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domingo, 7 de abril de 2013

La ‘Hércules dorada’ de México




El pasado martes dejó este mundo Soraya Jiménez. ¿Quién era ella? Simplemente la primera deportista mexicana que conquistó una medalla de oro olímpico.

Soraya Jiménez Mendívil nació el cinco de agosto de 1977 en Naucalpan, Estado de México. En su familia ya había vínculo importante con el deporte, ya que su tío Manuel Mendívil era parte del equipo ecuestre de México.

Desde niña empezó el andar por el deporte. Llegó a probar en el baloncesto junto a su hermana Magali, disciplina donde demostró aptitudes y hasta fue seleccionada infantil y juvenil. Eso no fue lo único. Practicó también la natación y el bádminton.

Como su cuerpo comenzaba a evidenciar musculatura, tuvo un guiño hacia el físicoconstructivismo. No obstante, sus entrenadores la encaminaron al deporte que la haría leyenda: el levantamiento de pesas.

Jiménez incursionó en la halterofilia cuando cursaba los estudios de secundaria en Ciudad Satélite. Con el tiempo destacó por su fuerza y los kilos que era capaz de levantar. Se convirtió en la principal referencia de las pesas mexicanas a finales del siglo XX.

Con la entrada del siglo XXI, llegaron los Juegos Olímpicos de Sydney 2000. Había una novedad en la halterofilia: las mujeres ya podían competir en dicho deporte a nivel olímpico. Era la oportunidad de Soraya de pasar a la historia. Y lo hizo.

Con 1.54 metros de estatura, Jiménez lo dio todo en la categoría de 53-58 kilogramos. Llegó hasta la final donde su máxima expectativa era de lograr un bronce. Sin embargo, un despiste de la norcoreana Ri Song-Hui le abrió la posibilidad de ir por más.

La mexiquense fue a su último intento donde con mucho esfuerzo levantó 127.5 kilos para un total de 222 kilos y medio. Así se quedó con el oro. Ri Song-Hui se conformó con la plata al tener 220.0 kilos. Khassaraporn Suta, de Tailandia, fue bronce (210.0 kilos).

De esta forma, Jiménez se unió en el olimpo mexicano con su tío Manuel, quien conquistó la medalla de bronce en la prueba de los ‘tres días’ de la equitación en los Juegos de Moscú 80.

Soraya Jiménez tuvo más logros deportivos, de los cuales resaltaron los títulos de los Juegos Centroamericanos y del Caribe Maracaibo 1998 y la Copa Thesaloniki de 1999. Plata en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003. Bronce de los Panamericanos de Winnipeg 99 y fue seis veces campeona nacional en su categoría.

Previo de los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, Soraya anunció su retiro del deporte de alto rendimiento de forma sorpresiva. De paso, pidió no recibir homenajes de ningún tipo en vida.

Los últimos años fueron difíciles para Soraya, ya que sufrió de influenza e incluso perdió un pulmón. También la operaron 14 veces de la pierna izquierda, tan lastimada por su carrera como halterista.

Sin embargo, el 28 de marzo de 2013, falleció de un infarto al corazón a los 35 años de edad. Fue así como empezó la leyenda de la ‘Hércules dorada’ de México, Soraya Jiménez.

Por cierto, recomendamos esta pieza sonora con el perfil deportivo de Soraya Jiménez, realizada por la periodista de la cadena TDW, Sonia Santiago.

Hasta la próxima.

sábado, 2 de marzo de 2013

Infografía sobre la situación de los osos polares

Hacemos otra pausa a los temas deportivos para compartir una información interesante, sobre uno de los animales irracionales más impresionantes de la Tierra: el oso polar.

Desafortunadamente, los cambios referentes al clima en el planeta han puesto a los osos polares en riesgo de desaparecer. He ahí la importancia de tomar conciencia sobre el estado de nuestros hermanos los osos.

Infographic: Polar bears in peril | MNN - Mother Nature Network

Hasta la próxima.

martes, 26 de febrero de 2013

Los trofeos del béisbol

El triunfo es la recompensa al esfuerzo, a la lucha por superar adversarios y otros escollos. Es una sensación inigualable, aunque la humanidad ha tratado de darle una forma tangible: los trofeos y copas.

Como representación material de la victoria, en el mundo del deporte, sea de conjunto o individual, la última meta es quedarse con esos galardones. Enfocados al universo del béisbol, muchos sobre los trofeos en disputa al que únicamente tienen derecho los mejores.

A continuación les compartimos una entrada del blog Squeeze Play, de la sección Cancha del diario mexicano Reforma, donde repasa los premios más importantes que se entregan en el mundo de la pelota caliente (para ser precisos, de las Grandes Ligas).


Hasta la próxima

sábado, 26 de enero de 2013

Los ‘Campos Elíseos’ del béisbol




El campo de los sueños es real. Todos los peloteros y managers aspiran a llegar a este lugar donde las estrellas se vuelven inmortales. Es el Salón de la Fama del béisbol de Cooperstown.

La idea de crear un recinto exclusivo para los ídolos de este juego, surgió de Stephen Carlton Clark, un hotelero de Cooperstown, Nueva York, en la década de los treinta del siglo pasado.

Clark tenía dos intenciones: Proteger el legado del ‘deporte pasatiempo nacional’, y atraer turistas a su ciudad natal. Para lograrlo, pidió apoyo al entonces presidente de la Liga Nacional, Ford Frick, para levantar un recinto de los inmortales. Frick respaldó la idea.

Para 1936, se anunciaron a los primeros inducidos al Salón de la Fama. George Herman ‘Babe’ Ruth, Ty Cobb, Walter Johnson, Honus Wagner y Christy Mathewson fueron los entronizados. El edificio del salón se inauguró el 12 de junio de 1939.

Clark logró que la sede física del recinto fuera en su ciudad por un hecho histórico. Durante la guerra civil estadounidense del siglo XIX, Abner Doubleday, un militar de las fuerzas unionistas, ‘inventó’ el béisbol en Cooperstown para entretener a las tropas.

Décadas después se comprobó que lo hecho por Doubleday era sólo un mito. En realidad fue Alexander Cartwright quien puso las bases de la pelota caliente antes de la guerra.

Aun así, Cooperstown se quedó como sede del Salón de la Fama, los ‘Campos Elíseos’ del béisbol.

Hasta la próxima.

domingo, 23 de diciembre de 2012

Los perfectos Cafés de Cleveland




Muchos conocedores del fútbol americano de la NFL saben que los Delfines de Miami se coronaron campeones invictos en la temporada de 1972. Lo que pocos saben es que no son los únicos.

Aunque no se pueda creer, los Cafés de Cleveland tuvieron una temporada inmaculada, sólo que en una liga diferente a la NFL. Corría el año de 1948. El equipo de Ohio en aquél entonces competía en la All-America Football Conference (AAFC), la cual empezó sus operaciones en 1946.

Cleveland, que era dirigido por el célebre entrenador en jefe Paul Brown, ganó dos campeonatos de la AAFC de forma consecutiva e iba por el tricampeonato. Desde el tres de septiembre de 1948, empezó un derrotero que sería histórico.

Primero les ganaron apuradamente por 19-14 a los Dons de Los Ángeles. En el segundo cotejo pasaron menos problemas y vapulearon 42-13 a los Bills de Buffalo (era un equipo homónimo de la franquicia actual). Posteriormente pasaron 28-7 y 21-10 sobre los Rockets de Chicago.

Contra los Potros de Baltimore tuvieron inconvenientes, aunque igual se impusieron 14-10. Después sacudieron 30-17 a los Dodgers de Brooklyn. Le recetaron un 31-14 a los Bills. Aplanaron 35-7 a los Yankees de Nueva York. Le aplicaron un 28-7 a los Potros.

Contra los 49ers de San Francisco pasaron apremios, pero se llevaron la victoria por 14-7. Luego pasaron 34-21 sobre los Yankees. Doblegaron 31-14 a los Dons. De nuevo sufrieron contra los 49ers, aunque volvieron a ganar, ahora por 31-28. Cerraron la temporada con un 31-21 sobre los Dodgers.

Los Cafés terminaron con récord de 14-0-0 para ser líderes de la División Oeste de la AAFC y clasificaron a la final de la liga. Antes tuvieron que esperar un partido entre los Bills y los Potros para definir a su rival por el título. Buffalo se impuso 28-17.

El 19 de diciembre de 1948, Cleveland defendía su corona ante el retador Buffalo. Los Bills no encontraron forma de contener a los Cafés que salieron en estado de gracia. Los de Ohio marcaron 28 puntos de forma consecutiva para enfilarse a una fácil victoria de 49-7.

Otto Graham, mariscal de campo de Cleveland, lanzó para 118 yardas por aire con un touchdown y una intercepción. Marion Motley comandó a los Cafés por tierra al sumar 133 yardas con tres anotaciones. Edgar Jones fue el mejor receptor al sumar 39 yardas con un touchdown.

La defensiva también hizo su parte al sumar cinco intercepciones, una de ellas regresada 39 yardas hasta las diagonales rivales por conducto del esquinero Lou Saban. Así, los Cafés de Cleveland coronaban una temporada de ensueño con récord de 15-0 global y el tricampeonato de la AAFC.

Dos características básicas de los Cafés que dirigió Paul Brown eran que tenían una sólida defensiva, así como un ataque ágil y contundente. Brown aplicó la formación ‘T’ que enfatizaba la velocidad, ritmo y ejecución de las jugadas. Cleveland en total fue monarca cuatro veces de la AAFC.

Este equipo después se mudó a la NFL donde también conquistó cuatro campeonatos. De la generación que llegó de la AAFC, Otto Graham, Marion Motley, Lou Groza, Dante Lavelli, Bill Willis y el coach Paul Brown fueron inducidos al Salón de la Fama del fútbol americano profesional de Canton, Ohio.

Como dato adicional, habría que mencionar que junto a los Cafés del 48 y los Delfines del 72, un equipo denominado Bulldogs de Los Ángeles se coronó campeón invicto en otra liga profesional en Estados Unidos.

Dicho conjunto lo hizo con récord de 8-0-0 en 1937, para un circuito llamado American Football League (nada qué ver con la que se fusionó con la NFL a finales de los años sesenta del siglo XX). Como enfrentó aparte a cuadros de otras ligas y también ganó, su marca global fue de 16-0. No obstante, la NFL y el Salón de la Fama no reconocen a los Bulldogs y a esa antigua AFL.

Hasta la próxima.

martes, 27 de noviembre de 2012

¿Por qué el León salió muy ‘fiera’?




Quizá los Esmeraldas del León se quedaron sin título, pero sin fue el equipo sensación de la ‘renovada’ Liga MX. Y no se debe olvidar que es el club que llegó del Ascenso.

¿Cómo pudo darse tal hazaña? Nadie vio venir la ‘ola verde’ del cuadro leonés, pero aquí damos puntos clave para la hombrada del ‘benjamín’ de Primera División.

1)         Mantuvo un cuadro base. A diferencia de muchos otros equipos ascendidos que enloquecen en cuanto a reforzarse, los Panzas Verdes apenas hicieron incrustaciones en cada línea. Del equipo que logró el ascenso contra Correcaminos hasta sus últimos partidos en Liguilla de Primera, sobreviven como jugadores regulares 11 en total.

2)         Vocación ofensiva. Su técnico, Gustavo Matosas, tiene claro que la clave para salir adelante en el fútbol es atacar. Eso hizo en Liga de Ascenso y lo mantuvo en Liga MX. Le dio libertad a sus jugadores, quienes pasaron 25 partidos consecutivos con al menos un gol.

3)         Confianza en los jugadores. Relacionado con el primer punto, al ver los futbolistas que el técnico daba continuidad al equipo que ascendió, ellos lo dieron todo en la cancha y así respaldaron tanto a Matosas como al propio club.

4)         Buen ojo con los refuerzos. Lo que le dio más potencia al León fue la atinada selección de elementos nuevos. El portero Christian Martínez (llegado de Estudiantes Tecos), los defensas Jonny Magallón (Chivas) y Juan Carlos Rojas (Pachuca), así como los delanteros Othoniel Arce (Monterrey) y Matías Britos (Defensor Sporting) no quedaron a deber.


Ahora se les vienen compromisos más complejos. Los equipos de la Liga MX ya los conocen y no se dejarán sorprender de nuevo. Aunado a ello, entraron a la Copa Libertadores, lo que significa que a media semana harán viajes largos a Sudamérica.

Veremos si para el Clausura 2013, en la Liga MX y la Libertadores se escucha fuerte el rugido del León.

Hasta la próxima.

sábado, 20 de octubre de 2012

Pilar Roldán, la ‘mosquetera’ que inició el éxito femenil



Quienes han seguido con frecuencia el deporte mexicano, habrán notado que en la última década las mujeres son quienes dan la cara, en especial en los Juegos Olímpicos. Como todo en este universo, siempre hay un comienzo.

El derrotero triunfal de las mujeres mexicanas empezó en 1968 con una muchacha que se convirtió en la primera medallista olímpica de la historia: Pilar Roldán.

María del Pilar Roldán Tapia bien pudo ser tenista, ya que sus padres se dedicaron al deporte blanco. Su papá, Ángel Roldán, incluso fue miembro del equipo Copa Davis de 1934. De hecho, empezó la práctica del tenis a temprana edad.

Sin embargo, un libro cambió el rumbo de la pequeña deportista. Los tres mosqueteros, de Alejandro Dumas, acercó a Pilar al deporte de las espadas: la esgrima. Se hizo tan aficionada a esta disciplina que dejó de lado el tenis y se fue al sendero de los espadachines.

Como especialista en florete, Roldán empezó a sumar éxitos. Incluso se dio la feliz coincidencia de que ella y sus padres representaron al país en unos Juegos Panamericanos, la segunda edición realizada en México 1955. Pilar y su padre Ángel compitieron en esgrima (la hija convenció al papá de cambiar las raquetas por espadas); su madre, María Tapia, se mantuvo en el tenis.

La cumbre para María del Pilar llegó en los Juegos Olímpicos de 1968. Las competencias empezaron el 19 de octubre en la sala de armas ‘Fernando Montes de Oca’. La esgrimista superó la primera ronda.

Al siguiente día, disputó la fase final que era en formato round robin o todas contra todas. La mexicana enfrentó a las soviética Elena Novikova-Belova y Galina Gorokhova; a la húngara Ildiko Rejito; la francesa Brigitte Gapais, y la sueca Kerstin Palm.

Pilar perdió los dos primeros duelos. Sin embargo, ganó los siguientes tres para quedarse con la medalla de plata. Sólo la superó Novikova-Belova, quien con récord de 4-1, se adjudicó el oro. Ildiko Rejito fue tercera con foja de 3-2, igual que Roldán, aunque recibió 16 toques del florete por 14 de la mexicana.

Así fue como Pilar Roldán se convirtió en la primera mexicana en ganar una medalla olímpica en la historia. Le siguió la nadadora María Teresa Ramírez, quien fue bronce en los 800 metros de la natación de México 68. Por el factor del calendario, Roldán subió al podio antes.

Hubo que esperar 32 años para que otra mujer lograra una presea olímpica. Soraya Jiménez, en levantamiento de pesas, categoría 53-58 kilos, se colgó el metal dorado en Sydney 2000. Desde entonces, las mujeres siempre se han subido a los podios olímpicos.

Continuaron la seguidilla triunfal Ana Guevara (plata en 400 metros planos del atletismo, Atenas 2004); Belem Guerrero (plata en prueba por puntos del ciclismo de pista, Atenas 2004); Iridia Salazar (bronce en categoría 49-57 kilos del taekwondo, Atenas 2004); Paola Espinosa y Tatiana Ortiz (bronce en plataforma sincronizada 10 metros de los clavados, Beijing 2008).

María del Rosario Espinoza (oro y bronce en más 67 kilos del taekwondo en Beijing 2008 y Londres 2012, respectivamente); Paola Espinosa y Alejandra Orozco (plata en plataforma sincronizada 10 metros de clavados, Londres 2012); Aída Román (plata en tiro con arco individual, Londres 2012); Mariana Avitia (bronce en tiro con arco individual, Londres 2012); y Laura Sánchez (trampolín individual tres metros de clavados, Londres 2012).

Ese ha sido el camino exitoso de las mujeres deportistas de México en Juegos Olímpicos. Dicho sendero fue inaugurado en 1968 por la ‘mosquetera’ Pilar Roldán.

Hasta la próxima.