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miércoles, 12 de enero de 2011

‘Fallar para ganar’



En la vida como en el deporte, los seres humanos siempre estamos propensos al acierto y al error. Si se hace una actividad bien, se obtienen resultados agradables. Pero si hay deficiencias, vienen los reproches por la labor mal hecha.

Simple manifestación de la filosofía oriental del Yin-Yang, la dualidad que mantiene al universo en equilibrio contraponiendo elementos antagónicos en distintos ámbitos. No implica una gran ciencia entender este concepto milenario.

Pero el actual ritmo de vida de la sociedad capitalista dominante en el mundo, le ha puesto un particular énfasis al ‘hacer bien’ el trabajo, incluso con la categoría ‘debe quedar PERFECTO’. Esto porque si se presenta un producto o servicio sin fallas, implica una satisfacción con su consecuente y jugosa remuneración.

En el escenario opuesto, si algo sale mal empiezan los señalamientos hacia el que cometió el yerro, se le vilipendia impunemente y hasta lo despiden. Muchos no se equivocan a propósito, aunque a veces son etiquetados casi como ‘criminales’ sólo por cometer un error, pues existe la leyenda de que, ‘regar el tepache es una falta de respeto a los clientes’.

Hace pocos días, Alina Poulain, una artista gráfica, escribió en su página web oficial sobre el ‘Año del FLOP’, cuya premisa central es la de darse el lujo de fallar. La invitación no es de hacer desastres para molestar a terceros, sino gozar con los intentos en alcanzar un objetivo.

El concepto de Alina contrasta con la exigencia cotidiana en cualquier oficio. Perfección vs. lo falible. Y a final de cuentas la especie humana tiene muchos defectos en su modus operandi. Resulta paradójico que sin ser perfectos por naturaleza, los homo sapiens se obsesionen con serlo.

Justamente esa obstinación de tener un estatus pulcro causa que llegar a una meta tenga secuelas negativas, porque se deja de pensar; de repente llega el punto en que nada más importa en el mundo que la empresa para la cual se esmera con ahínco. Y no se permiten errores, pues están ‘elevados’ a la categoría de ‘pecados capitales’.

Enfocándolo en el mundo del deporte ocurre lo mismo. En diciembre pasado, en el programa Juego Limpio de la estación deportiva radiofónica Estadio W, se discutía el porqué los delanteros del fútbol mexicano no son eficientes y el ex jugador Francisco Javier ‘El Abuelo’ Cruz, en entrevista mencionó que hay demasiada presión para los atacantes y ni les dan la oportunidad de equivocarse para redimirse más tarde.

Todo podría resumirse a la analogía del niño que quiere correr sin siquiera aprender a caminar.

No hay nada como ir despacio por tener prisa. Un poco de calma, sin satanizar los yerros, intentar arribar a la meta sin importa cuantas veces se fracase previamente. Como dice Alina Poulain en su texto: “fallar para ganar”.

Incluso el legendario head coach de fútbol americano, Vince Lombardi, famoso por haber dicho, “ganar no lo es todo es lo único”, también tuvo su punto de vista vinculado a los errores como parte del camino a la gloria:

“No se trata de las veces que te tiran al suelo, sino de las veces que te levantas.”

Hasta la próxima.

domingo, 26 de diciembre de 2010

De enamoramientos y cortejos


Dejamos por un momento el tema deportivo para hablar de un eterno asunto en el mundo humano, el cual Oscar Wilde refiere en una frase: ‘Uno debe estar siempre enamorado, por esta razón uno no debería casarse nunca’.

Tal declaración nos lleva a las siguientes interrogantes: ¿por qué las personas se enamoran de unas y no de otras? ¿en qué consisten el amor sí y no correspondido? ¿qué ganan las mujeres y hombres cuando se ponen esquivos ante alguien del sexo opuesto que los corteja? ¿qué sucede con el matrimonio?

Quizá se pondría pensar que dichas preguntas no tienen relación con la cita del célebre escritor irlandés, pero sí la tienen. La materia en mención cuenta con complicados vínculos que atraviesan esferas psicológicas, culturales, morales e instintivas.

La gente se enamora porque empieza a perder la noción de la realidad. De repente ve en cualquier individuo a un ser magnánimo cuyos defectos son ‘inexistentes’. Este fenómeno no es provocado exclusivamente por seres vivos racionales. Pueden darse enamoramientos hacia animales irracionales, objetos inanimados, una actividad o incluso invenciones fantásticas.

Realmente es difícil explicar el porqué los humanos son ‘flechados’ por determinados sujetos y no por otros. Un argumento sólido es el hecho de que esa persona en particular ‘ayuda’ a olvidar lo cruel del entorno en que se vive.

Sin embargo, es preciso aclarar que el enamoramiento no es lo mismo que el amor. En todo caso, el primero es la antesala al siguiente paso del proceso de ‘cortejo y apareamiento’ de los entes racionales; el segundo es un estado mental complejo, pasional y razonado.

Lo anterior nos lleva a un constante dilema que tienen las personas sobre el concepto de amor correspondido y el no correspondido. En una definición simple, el inicial marca a la persona con la que se tiene opción de convivir en pareja sin escollos importantes (condición social distinta, lugares de residencia apartados, diferencia de edad alta, antecedentes personales, etc.); mientras el otro presenta obstáculos difíciles de sortear.

A lo largo de la historia humana, se han dado casos de enamoramientos hacia seres inalcanzables. Los amores no correspondidos generalmente acaban en patologías psicológicas muchas veces terminadas en tragedias, justamente porque el estado de fantasía jamás aceptó a la realidad.

Estos pasajes encontraron cabida en el arte, y se difundieron a través del tiempo en forma de pinturas, música o textos literarios. También es una inagotable fuente de creación de relatos nuevos que giran en torno a dicha problemática.

Por el contrario, cuando el amor es correspondido rara vez surgen conflictos en la química de los dos humanos que forman pareja, mas el transcurso para fincarlo puede ser turbulento, ya sea porque alguno de los dos se puso a la defensiva o se metió en la danza del flirteo un tercero o hasta un cuarto.

En este último escenario surgen factores sexuales, morales, culturales e instintivos. Que varios hombres estén detrás de la misma señorita o viceversa también se ve en el reino animal irracional. Es el natural ritual de cortejo presente en todos los seres vivos. En mamíferos es la época de celo, cuando hay receptibilidad hacia el apetito sexual y la reproducción (no olvidemos que los homo sapiens pertenecen a esta clase).

Empero, con el tiempo se hizo una tradición entre los varones que el ‘conquistar’ a la bella doncella tiene una connotación de ‘superioridad’. Es un legado de la lucha por el control del territorio también presente en las criaturas sin raciocinio. Las damas, por su parte, con los siglos asumieron ese rol de ‘trofeo’ que la misma sociedad les impuso, además que de alguna manera así veían con cuál les convenía estar.

Contra lo imaginado, el procedimiento antes expuesto también sucede a la inversa, donde el macho atractivo es el ‘premio’ y la muchacha que lo consigue la ‘non plus ultra’.

Para respetar de alguna forma ese ‘gallardete’ para el ser que ‘se hizo’ con su sujeto de deseo, se instauró la monogamia en la que por fuerza el mismo ente masculino tiene que estar con un mismo ser femenino. No obstante, dicho status ha llegado a ser violentado a tal grado que un macho humano puede tener relaciones con distintas hembras.

La figura del matrimonio dio mayor validez a la pareja monogámica y se les tildó de ‘inmorales’ a quienes llevaran a cabo la poligamia. Pero hay quienes ven a la idea del contraer nupcias como una forma más de ‘esclavizar’. Incluso quienes viven solteros(as) reciben reproches de la misma sociedad por su condición.

Sin embargo, la irrupción activa de las mujeres en el ámbito productivo profesional significó un fuerte golpe a la monogamia legal. Las chicas del presente en distintas partes del mundo valoran más su oficio en el cual aspiran a crecer como personas. La sola idea de tener un contrato amoroso institucional con un varón y tener hijos es percibido como un lastre a su carrera laboral.

Los hombres de alguna forma también lo ven igual. El contexto socioeconómico del orbe cambió a fines del siglo XX y principios del XXI. En la actualidad es más difícil ganarse la vida para uno solo; si se le agregan dos individuos más por mantener la situación se torna cada vez más onerosa.

Resumiendo todo lo antes expuesto:

La gente se enamora de ciertas personas a quienes ve como ‘perfectas’ para ignorar la realidad. Si hay obstáculos serios en la obtención del vínculo con el sujeto deseado se luchará por superarlos o tener un desenlace trágico. En caso de tumbar las barreras con éxito se tendrá la categoría de ‘superior’ al quedarse con el ‘trofeo’, el ser de sexo opuesto a quien cortejaba.

La conquista del ‘galardón’ se legalizó mediante el matrimonio monogámico como una protección, aunque las recientes dificultades de sobresalir en el mundo moderno han golpeado de forma importante al que por siglos ha sido el pilar de los núcleos familiares tradicionales.

Y en cuanto a la frase que citamos de Oscar Wilde al principio, quizá sólo habría que complementarlo con otra reflexión: ‘ame y respete, pero no deje de ver el entorno’.

Hasta la próxima.

Autora de la imagen de este post: Alina Poulain

domingo, 12 de diciembre de 2010

La cuna del golf: St. Andrews


Uno de los orgullos de Escocia, junto a sus majestuosos castillos y tradición gaitera, es el viejo juego de los palos, el golf. Como todo deporte también tiene su punto de partida y ‘Catedral’. Nos referimos a St. Andrews y al campo Old Course.

La relevancia del lugar la definió a la perfección el célebre jugador Jack Nicklaus cuando aseguró: “Si un golfista quiere ser recordado, tiene que ganar en St. Andrews”.

En la costa Este de Escocia se encuentra el considerado ‘hogar del golf’, pues según algunas evidencias ahí se empezó a jugar alrededor del año 1400. Durante un tiempo el deporte fue prohibido, pero tras levantarse la veda en 1552 se retomó su práctica.

Old Course, un campo de par 72 con 6,721 yardas, es el más legendario de todos los terrenos para practicar el juego de los bastones y los hoyos. Tiene como rasgo significativo el punte Swilcan, con una antigüedad estimada en 700 años.

Para 1574 Old Course tuvo su primera práctica de golf registrada en la historia, no obstante que los historiadores del juego dudan de la longevidad real del campo y estima que posiblemente fuera usado para el deporte de los palos mucho antes del siglo XVI.

Al principio sólo tenía un fairway, pero la popularidad del golf lo hizo abrir un segundo, aumentar los greenes y acortar dos hoyos. Originalmente contaba con 12 concavidades, 10 de las cuales se jugaban en sentido de las manecillas del reloj y a la inversa, lo que daba como resultado un campo de 22 hoyos.

En 1764, de nueva cuenta cambió el trazado de la ‘Catedral’. Los primeros cuatro huecos se unieron para dejar dos, con lo que el número final de agujeros quedó en 18. Se cree que a partir del Old Course se adoptó como medida estándar que se disputen esa cantidad de agujeros, a la fecha vigente en el juego.

Otro detalle singular que presenta el histórico campo son sus siete greenes compartidos; sólo los huecos 1, 9, 17 y 18 son solitarios.

Un momento clave se dio en St. Andrews un poco antes, en 1754, cuando se fundó la Sociedad de Golfistas de St. Andrews, un club local que con el tiempo adquirió fuerza, tanto que para 1834 el Rey William IV le concedió la categoría de ‘real’ y pasó a llamarse Royal and Ancient Golf Club of St. Andrews (R&A).

Por increíble que suene durante más de 20 años el gran desafío de los golfistas en la ‘Catedral’ fue la presencia de conejos. En 1797, el Ayuntamiento de St. Andrews perdió el control de los Links por bancarrota, y los pobladores encontraron vía libre para la crianza de roedores en los alrededores. El conflicto fue conocido como las ‘Guerras Conejo’.

La ‘batalla’ entre jugadores y roedores se resolvió en 1821 cuando un terrateniente llamado James Cheape de Strathtyrum compró un terreno exclusivamente para tener ahí a los conejos.

Para 1860 se empezó a disputar un torneo anual que reuniría a los mejores jugadores de Escocia e Inglaterra, en un principio llamado Belt Championship o Desafío Belt, aunque no se jugó en el Old Course de St. Andrews, sino en el Prestwick Golf Club de South Ayrshire.

En dicho certamen, Willie Park Senior conquistó el título en tres rondas con un total de 174 golpes, dos menos que el segundo lugar, el legendario Tom Morris Sr. Con el pasar de los años el Belt Championship adquirió su nombre actual: The Open o el Abierto Británico, el más viejo de los Majors del golf.

Desde 1860 y salvo 1871, Prestwick fue la sede del torneo, hasta que en 1873 por fin se trasladó al Old Course de St. Andrews al asumir el control del mismo la Royal and Ancient. Desde entonces se acordó que el hogar del torneo sea rotatorio entre campos escoceses, más tarde extensivo a los ingleses.

Para la edición 1873, Tom Kidd fue el ganador en lo que significó la aparición de la emblemática competencia en el ‘hogar del golf’. En aquella oportunidad, las condiciones climáticas alteraron al evento que sólo pudo disputar dos rondas. Kidd pegó en la primera 91 y en la segunda 88 golpes para llevarse el galardón por encima de Jamie Anderson (91 y 89).

Ya en 1897, la influencia de la R&A le permitió convertirse en la responsable de velar por las reglas del golf, así como modificarlas, lo cual evalúa cada año.

El Abierto Británico, que sólo se realiza en la cuna del golf en un intervalo de cinco años en promedio, no es el único evento del juego que se hace en el Old Course. Los domingos usualmente se cierra el lugar para ‘descansar’ al césped y que los habitantes de los Links y St. Andrews lo visiten.

Aparte del Open, la ‘Catedral’ alberga el Abierto Británico femenil, el Dunhill Links Championship (evento del Tour Europeo) y los torneos amateurs St. Andrews Links Trophy y el St. Rule Trophy.

Muchos golfistas han pasado por el histórico campo, pero de entre ellos los más notorios son Bob Martin, J.H. Taylor, James Braid, Jack Nicklaus y Tiger Woods, con más de un título del Major en la casa del juego.

Los latinos también han hecho su parte. En 1984 el español Severiano Ballesteros se convirtió en el primer hispanoparlantes en ganar el Open en St. Andrews. Mientras, la mexicana Lorena Ochoa conquistó el Abierto femenil en Old Course en el 2007 para ser, además, la primera mujer en lograr un título ahí, pues por años fue considerado ‘sólo para varones’.

Esto es a grandes rasgos el Old Course de St. Andrews, la ‘Catedral’ de la ‘cuna del golf’.

Hasta la próxima.

martes, 7 de diciembre de 2010

Wembley, la ‘Catedral’ del fútbol (parte II)


Inglaterra es la cuna del balompié moderno y con reglas. Ahí también se localiza el sitio más emblemático para la práctica de este deporte: el Estadio de Wembley.

Continuamos con el breve recorrido por la historia de este legendario campo ubicado en la zona noroeste de Londres y que para el siglo XXI tuvo una modificación total.

La ‘Catedral’ ha recibido múltiples eventos, destacando la F.A. Cup, la Copa de la Liga Inglesa, la Copa Europea de Clubes (actual UEFA Champions League) y el Mundial de fútbol.

Aparte fue sede de la F.A. Community Shield (choque entre los campeones del máximo circuito inglés y la Copa de Inglaterra) desde 1974; la Eurocopa de 1996 (ganada en tiempo extra por Alemania); y otras tres finales de la Liga de Campeones de la UEFA (1971, 1978 y 1992) posteriores a las tenidas en 1963 y 1968.

Fuera del balompié, fungió como uno de los recintos para los Juegos Olímpicos de Londres 1948; también albergó el Campeonato Mundial de Motociclismo; la Challenge Cup y la Copa del Mundo de Rugby League, así como algunos juegos de rugby union; carreras de galgos; partidos de fútbol americano de la NFL y su versión Europa; fútbol gaélico; hockey y luchas.

Más allá del deporte, Wembley fue testigo de grandes conciertos. Cantantes y bandas de la talla de Paul McCartney, Bob Dylan, The Rolling Stones, The Who, Pink Floyd, Queen, ABBA, Elton John, Bee Gees, U2, Madonna, Phil Collins, Sting, Billy Joel, Bruce Springsteen, Michael Jackson, Spice Girls, entre otros tocaron en la ‘Catedral’.

El evento musical más famoso ocurrido ahí fue Live Aid el 13 de julio de 1985, cuando Midge Ure y Bob Geldof reunieron a estrellas de rock y pop, quienes cantaron tanto en Londres como en Filadelfia, Estados Unidos, con el fin de recaudar fondos para las víctimas de la hambruna que asolaba a África.

Para octubre del 2000, el inmueble cerró sus puertas y fue demolido. Antes, el 20 de mayo, tuvo su último partido de fútbol con la final de la F.A. Cup entre Chelsea y Aston Villa. Gol de Roberto Di Matteo al minuto 73 le dio el triunfo por la mínima a los Blues. El viejo inmueble se despidió teniendo capacidad de 82 mil personas.

Durante cerca de siete años tiraron el viejo estadio y construyeron un nuevo Wembley que costó 798 millones de libras, el cual quedó listo para marzo de 2007 y estrenado con un empate a tres entre las selecciones sub-21 de Inglaterra e Italia. Dicho juego amistoso disputado el 24 de marzo fue el primer evento deportivo del escenario.

Al renovado estadio le caben hasta 90 mil personas, pero tiene asignadas diferentes capacidades para los distintos eventos que reciba. Cuanta con un techo retráctil y su sello distintivo es el gran arco de acero que cruza el lugar y cuya máxima altura es de 133 metros. Las dimensiones del campo son de 105 x 70 metros, las mismas del original.

Un dato curioso del inmueble es que cuenta con 2,618 baños que lo hace la instalación con más sitios para el desalojo de desechos naturales.

El primer partido oficial que tuvo el nuevo Wembley fue la final de la F.A. Cup el 19 de mayo de 2007. Chelsea venció con solitario gol de Didier Drogaba en el minuto 116 del tiempo extra al Manchester United.

Los Blues y Red Devil se volvieron a ver en el renovado escenario, ahora con motivo de la F.A. Community Shield el cinco de agosto de 2007. Tras quedar 1-1 en tiempo regular (Florent Malouda al 45 por Chelsea, Ryan Giggs al 35 por el United), en penales el Man. U se impuso 3-0, con tres tiros atajados del arquero Edwin van der Sar.

Hasta el 24 de febrero del 2008 Wembley retomó la sede de la final de la Copa de la Liga Inglesa. Chelsea, que llegaba como campeón defensor, cedió el título al Tottenham Hotspur que ganó 2-1 en prórroga. Didier Drogba adelantó a los Blues al 39, pero Dimitar Berbatov empató al 70. Jonathan Woodgate, al 94, puso el tanto del gane para los Spurs.

También regresaron al inmueble los partidos de la Challenge Cup de rugby league, duelos de rugby union, eventos automotrices como la Carrera de Campeones. De igual forma es una de las sedes de los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

El acontecimiento más importante sin ser balompié que ha recibo hasta antes de 2012 es el fútbol americano de la NFL. El 28 de octubre de 2007, los Gigantes de Nueva York enfrentaron a los Delfines de Miami en el primer partido de temporada regular de dicha liga que se juega fuera de Norteamérica. Los G-Men triunfaron 13-10 y se convirtió en tradición a la fecha que Wembley tenga al año un encuentro del mejor circuito de tocho.

Pero el lugar ya tiene sus controversias. Durante las semifinales de la F.A. Cup de 2010, Harry Redknapp y Sir Alex Ferguson, técnicos del Tottenham Hotspur y Manchester United, respectivamente, así como el jugador del Chelsea, John Terry, criticaron el estado del campo que por entonces se encontraba maltratado por tantos eventos que ha recibido.

Los conciertos musicales también volvieron, destacando presentaciones de Madonna, U2, AC/DC, Oasis y George Michael, entre otros. Similar al Live Aid de 1985, fueron el Concierto por Diana del 1 de julio de 2007 (en recuerdo por los 10 años de la muerte de la Princesa Diana de Gales), y Live Earth del 7 de julio de ese mismo año (evento con el fin de concientizar a la sociedad de cuidar la ecología por los efectos del cambio climático).

Esto es el Estadio de Wembley, ‘Catedral’ del fútbol inglés y mundial.

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Wembley, la ‘Catedral’ del fútbol (parte I)


Es sabido que el fútbol como lo conocemos tuvo su origen moderno y reglamentado en Inglaterra, a mediados del siglo XIX. Ahí también está el lugar más emblemático para la práctica de este deporte: el Estadio de Wembley.

Haremos un breve recorrido por la historia de este legendario campo ubicado en la zona noroeste de Londres.

Durante los años 80 del decimonónico el lugar era un parque con canchas de balompié y cricket. En 1889 se intentó construir ahí una moderna estación ferroviaria con el impulso de Sir Edward Watkin, incluso empezaron a levantar una columna que fue llamada ‘la Torre Watkin’. Sin embargo, el proyecto no prosperó y fue abandonado.

Para la década de los 10 del siglo XX, el Parque Wembley se convirtió en terreno de golf, hasta que en 1918 el gobierno lo seleccionó para instalar ahí un campo deportivo nacional llamado Estadio del Imperio Británico.

Los arquitectos Sir John Simpson y Maxwell Ayerton, así como el ingeniero Sir Owen Williams fueron los encargados de la obra que costó de 750 mil libras esterlinas. Para el 28 de abril de 1923 quedó listo y fue inaugurado por el Rey Jorge V. Le cabían 100 mil espectadores y su sello distintivo fueron las torres gemelas blancas que adornaban el acceso principal. Las dimensiones del campo eran de 105 x 70 metros.

El primer acontecimiento que recibió fue la final de la F.A. Cup de 1923, cuando Bolton Wanderers derrotó 2-0 al West Ham United, partido recordado como la ‘White Horse Cup Final’ en el que abundó el desorden y la invasión a la cancha por parte de los aficionados.

En ese juego, David Jack convirtió el primer gol en la historia del escenario apenas a los dos minutos de iniciado el cotejo, mientras el escocés Jack Smith puso cifras definitivas al 53.

La selección de Inglaterra usó Wembley como sede en abril de 1924, cuando disputó un juego amistoso que empató a uno con Escocia. No obstante, fue hasta 1951 cuando lo adoptó definitivamente como su hogar.

Otro evento futbolístico memorable fue la final de la F.A. Cup de 1953 que enfrentó al Blackpool contra Bolton, bautizada como ‘Matthews Final’ en honor a Stanley Matthews, un famoso delantero del Pool quien buscaba ganar el certamen en el tercer intento, pues ya tenía 38 años de edad y perdió en las ediciones de 1948 (contra Manchester United) y 1951 (ante Newcastle United).

El duelo realizado el 2 de mayo se caracterizó por el dramatismo. Nat Lofthouse adelantó a los Trotters al minuto dos. Stan Mortensen empató al 35, pero Bobby Langton devolvió la ventaja a los Wanderers al 40. Al 55 Eric Bell puso un 3-1 que parecía lapidario, pero dos tantos más de Mortensen, más uno de Bill Perry en el agregado le dio el gallardete a los Seasiders.

El estadio recibió mejoras en 1955 con la instalación de luminarias, lo que permitió la realización de eventos nocturnos. Con la elección de Inglaterra como sede del Mundial de 1966, el escenario tuvo más arreglos. Se le instalaron una pizarra electrónica y un techo de aluminio y cristal. Todo quedó listo para 1963.

En ese mismo año, la ‘Catedral’ recibió por primera vez la final por el título de la Copa Europea (actualmente UEFA Champions League). El 22 de mayo se midieron AC Milan y el Benfica. Los rossoneros se repusieron de un tanto de Eusebio al minuto 18 con anotaciones de José Altafani al 58 y 66 para alzar conquistar el torneo.

Años después se llevó a cabo con normalidad la Copa del Mundo inglesa. Wembley fue el marco de la gran final entre los anfitriones y Alemania Occidental el 30 de julio de 1966, aún con el recuerdo fresco de la Segunda Guerra Mundial que enemistó a anglosajones con germanos.

Helmut Haller adelantó a los alemanes al minuto 12. Geoff Hurst empató al 18. Martin Peters le dio la ventaja a los locales al 78, pero Wolfgang Weber al 89 impidió el festejo de todo un reino. En tiempo extra vino la polémica.

Hurst disparó contra puerta contraria al minuto 101, el balón superó al arquero Hans Tilkowski, pegó en el travesaño, rebotó sobre la línea de gol y salió. El árbitro suizo Gottfried Dienst dudó, mas al consultar con sus auxiliares dio por válido el tanto inglés, que en fotografías y video demostraba que no fue gol claro.

Mientras, Hurst puso el cuarto gol para Inglaterra al 120, tercero para él en el juego, con lo que los ingleses conquistaron el título en definitiva.

A partir de 1967, Wembley se volvió sede de la final de la Copa de la Liga Inglesa, competencia establecida en 1960 y cuyo título antes se resolvía en series a visita recíproca. El 4 de marzo del 67 Queens Park Rangers y West Bromwich Albion definieron al primer triunfador en partido único.

Clive Clark al minuto siete y 36 adelantó a los Baggies, pero una ráfaga de tres tantos sin respuesta de los Hoops, cortesía de Roger Morgan al 63, Rodney Marsh al 75, y Mark Lazarus al 81, les dieron el campeonato y la sorpresa porque el QPR era de Tercera División, mientras el West Brom estaba en Primera.

En 1968 la ‘Catedral’ presenció el primer gran triunfo inglés en la Copa Europea de Clubes cuando el Manchester United ganó el título por primera vez al golear 4-1 al Benfica en tiempo extra. Bobby Charlton adelantó a los Red Devils al minuto 53, mientras Jaime Graça empató al 75 por los lusos. En prórroga, George Best al 93, Brian Kidd al 94 y Charlton al 99 sentenciaron el título para el Man. United.

Wembley celebró su aniversario 50 en 1973 con la disputa de la F.A. Cup, la final número 92 que tenía lugar en el ya histórico sitio. El Leeds United, equipo de Primera División, enfrentaba al Sunderland, de Segunda y sin jugadores internacionales, por la Copa de Inglaterra. Los Whites eran amplios favoritos, pero el desenlace fue inesperado.

Los Blacks Cats planearon meticulosamente cómo neutralizar al Leeds, y al minuto 31 Ian Porterfield marcó por el Sunderland. Pero mucho mérito tuvo el arquero Jimmy Montgomery, quien salió inspirado para detener todo lo que le llegó; incluso realizó una doble atajada a tiros seguidos de Trevor Cherry y Peter Lorimer.

Concluyó el partido, el Sunderland ganó la Copa de Inglaterra, primera vez que un Segunda lo conquistaba desde el West Bromwich Albion de 1931. El sorpresivo resultado es otra más de las grandes memorias del Estadio de Wembley.

domingo, 14 de noviembre de 2010

El Derby della Madonnina


En gira por el mundo futbolístico, encontramos uno de los clásicos que más atención jalan. Es el Derby della Madonnina entre el AC Milan vs. Inter de Milán.

La lucha por el honor y supremacía de la ciudad milanesa entre rossoneros y nerazzurris tiene un vínculo muy profundo, así como diversos significados por los rencores existentes entre ambos equipos.

En 1899, un grupo de ingleses encabezados por Alfred Edwards y Herbert Kilpin fundaron el Milan Cricket and Football Club, que más tarde adoptó el nombre Associazione Calcio Milan. Al principio jugaban balompié y cricket, mas con el tiempo dieron preferencia al primero.

Para en 1908, un sector de aficionados italianos y suizos del equipo milanista se enojó con la política nacionalista de la organización. Dejaron de seguirlo para crear un nuevo conjunto: el Football Club Internazionale Milano.

Rápidamente se vieron las caras los rojinegros y los negro y azules. En un partido realizado en Chiasso (Suiza), el 18 de octubre de 1908, el Milan venció 2-1 al Inter en el primer Derby Della Madonnina.

Un año después, se toparon en suelo italiano. Los rossoneros se volvieron a imponer, ahora por 3-2, aunque para la temporada 1909-10 del campeonato local, los nerazzurris por fin cobraron venganza al ganar 5-0.

La animadversión entre ambos conjuntos siempre ha sido intensa porque mientras el Milan representa a la clase obrera proItalia, el Internazionale es el orgullo del sector opulente y afín a lo cosmopolita.

Pronto ambos escuadrones se hicieron amos y señores, junto a la Juventus de Turín, del campeonato de Primera División italiana. La lucha ya no era por el dominio en la ciudad, sino del país.

Para noviembre de 1940 Giuseppe Meazza, estrella con los nerazzurris, pasó al bando rojinegro, siendo el primer traspaso de un jugador entre los equipos de Milán.

Tras la Segunda Guerra Mundial, el AC Milan impuso condiciones con su tridente de suecos Gunnar Gren, Gunnar Nordahl y Nils Liedholm, apoyados por Carlo Annovazzi, Cesare Maldini, y Lorenzo Buffon, éste último vuelto más tarde el segundo hombre en militar con las dos entidades lombardas, al pasar al Inter en 1960, previa estadía en el Genoa.

Los años sesenta significaron la era de hegemonía de los negro y azul, pues el conjunto dirigido por Helenio Herrera y con Sandro Mazzola como su gran figura, ganó tres veces la Serie A y la entonces Copa de Campeones de Europa (actualmente la UEFA Champions League). Ese Internazionale fue conocido como ‘La Grande Inter’.

No demoró la respuesta rossonera. Con el talentoso Gianni Rivera de punta de lanza, el Milan manejado por Nereo Rocco, el creador del sistema defensivo Catenaccio, impuso un control en Italia y Europa desde fines de los sesenta, prolongada a los setenta.

En los ochenta y inicios de los noventa, los rojinegros se volvieron la sensación por su conjunto fortalecido con los holandeses Marco van Basten, Frank Rijkaard y Ruud Gullit, cuadro que bajo el mando de Fabio Capello se llamó ‘los invencibles’ (‘Gli Invicibili’), pues en la campaña 1991-92 ganó el Scudetto sin perder un solo juego.

Inter intentó reaccionar con un equipo basado en los alemanes Andreas Brehme, Lothar Matthaus y Jurgen Klinsman, aunque sólo ganó tres títulos y empezó una larga sequía de campeonatos a partir de 1991.

Los nerazzurris vivieron frustrados de no sumar gallardetes, mientras sus odiados vecinos coleccionaban conquistas internacionales y en Italia a placer.

El comienzo del Siglo XXI no perfilaba un cambio en el dominio del Milan, que incluso en 2001 le metió un 6-0 al Inter, pero a partir de 2005 la balanza se inclinó del lado negro y azul. Internazionale estableció su hegemonía del Calcio Serie A e incluso le devolvió la humillación a su acérrimo rival con un 4-0 en 2009.

La hazaña para el Inter llegó en 2010, cuando el equipo dirigido por José Mourinho ganó el Triplete: Serie A 2009-10, Coppa Italia 2009-10, y la UEFA Champions League 2009-10, logro inédito para un club del país de la bota.

En los duelos entre ambos cuadros lombardos, los nerazzurris dominan los duelos oficiales con 71 triunfos por 70 de los rossoneros y 61 empates. Sin embargo, ya con los amistosos contados, es el Milan quien ejerce control con saldo de 108 victorias, a cambio de 95 del Inter y 72 igualadas (los registros incluyen hasta el 2010).

Por cierto, el nombre ‘Derby della Madonnina’ al Clásico de la ciudad, deriva de la estatua de la Virgen María que corona la catedral de Milán y la cual es llamada ‘Madonnina’.

Hasta la próxima.

lunes, 8 de noviembre de 2010

‘Pinturicchio’, el ‘pintor del gol’


Cuando se habla de la Juventus de Turín, uno de los clubes grandes de fútbol en Italia, se asocia con el penoso escándalo del ‘Calciopoli’ de 2006, pero también con su emblema más agradable: Alessandro del Piero, quien es el hombre récord de la Vecchia Signora.

Alex nació un 9 de noviembre de 1974 en Conegliano, Italia. De niño mostró interés por jugar al balompié y se unió a un equipo en la localidad de San Vendemiano. Primero fungió como portero, pero sus dotes como atacante lo hicieron cambiar de posición.

A los 13 años, pasó a las filas del Padua Calcio, equipo en el cual debutó como profesional en 1991, sin imaginar que en 1993 sería transferido a la Juventus. En septiembre de ese año, debutó oficialmente en la Serie A contra el Foggia, mientras su primer gol con el cuadro turinés lo convirtió al siguiente partido contra el Reggiana. Esa misma temporada logró hat trick, el Parma fue víctima.

Bajo el mando de Marcello Lippi en la dirección técnica, Del Piero tuvo su momento de consagración como goleador de la Vecchia Signora del Calcio, así como en los certámenes internacionales. Con la Juve fue campeón de la edición 1995-96 de la UEFA Champions League, así como de la Súper Copa de Europa de 1996 y la Copa Intercontinental de ese mismo año.

Su clase y efectividad en el área lo hicieron ganarse un lugar en la Squadra Azzurra, el equipo nacional de fútbol de Italia, a partir de 1995.

Pero llegaron los momentos difíciles en la campaña 1998-99 con una lesión en la rodilla izquierda que lo mantuvo apartado de las canchas casi toda la temporada. Además, Lippi se fue y entró en su lugar Carlo Ancelotti.

Una vez recuperado, retomó su rol de goleador, ahora bajo las órdenes de Ancelotti, quien sólo duró de 1999 al 2001. Para fortuna de Del Piero (quien recibió el apodo ‘Pinturicchio’ por el presidente de la Juve, Gianni Agnelli, al comparar su juego a la exquisitez de las pinturas renacentistas de Bernardino di Betto di Biagio), Lippi volvió.

La Vecchia Signora conformó para 2001 una tripleta ofensiva temible con Del Piero, Gianluca Vialli y Fabrizio Ravanelli, los cuales ayudaron a ganar otra vez la Serie A y un par de Supercoppas Italianas, no obstante quedaron subcampeones de la Coppa y la Champions.

Lippi una vez más se marchó y Fabio Capello llegó en 2004. ‘Pinturicchio’ tuvo que lidiar con el escepticismo de su nuevo timonel, quien prefirió darle más actividad en el ataque al sueco Zlatan Ibrahimovic, una de las nuevas incorporaciones. A pesar de las dudas, Alex aprovechó en todo momento para responder con goles, incluidos los derbis.

En enero de 2006, en juego de la Coppa Italia contra la Fiorentina, Del Piero se convirtió en el máximo anotador del club bianconeri en todas las competencias, al llegar a 183 goles para rebasar a la leyenda del club, Giampiero Boniperti.

Un momento culminante en la carrera de ‘Pinturicchio’ fue cuando ganó la Copa del Mundo Alemania 2006 con los Azzurris y con la dirección de Marcello Lippi en el banquillo.

Pero ese mismo año estalló el ‘Calciopoli’, el escándalo de arreglo de partidos en la Serie A para favorecer a la Juve. Las altas autoridades del balompié en Italia aplicaron castigos severos a la Vecchia Signora: pérdida de los títulos de las campañas 2004-05 y 2005-06 y el descenso a la Serie B. Muchas estrellas dejaron al club, pero Del Piero se mantuvo fiel y jugó en Segunda División.

A pesar arrancar con puntaje negativo, el club turinés sólo duró un año en la categoría de plata, pues ganó el título con sobrada autoridad para regresar a la máxima categoría. ‘Pinturicchio’ fue clave en el ascenso con memorables actuaciones como un hat trick convertido al Piacenza.

De vuelta en la Serie A, Alex mantuvo su clase goleadora, siempre en ayuda del club al que representaba, lo cual contribuyó al retorno a las competencias europeas, empero sin alcanzar a ganar títulos. Para 2008, dejó de ser llamado a la Squadra Azzurra.

En octubre de 2010, Del Piero grabó su nombre, una vez más, por siempre en la historia de la Juventus. Contra el AC Milan, logró su tanto número 179 con la Vecchia Signora en Serie A, con lo que dejó atrás el récord previo que pertenecía al mítico Boniperti.

Ése es Alessandro del Piero, cuyo clase, potencia y contundencia al ataque, le valieron ser el ‘pintor del gol’ de la Vecchia Signora del Calcio.

Hasta la próxima.