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martes, 27 de julio de 2010

Lo que se debe saber de los pulpos

Gracias a la aparición de un octópodo con supuestos ‘poderes’ para ‘ver el futuro’, estos animales se han puesto de moda en el orbe. Desde la Copa del Mundo de fútbol hasta días después de su final, no se ha dejado de hablar de ellos, con principal énfasis en el ser causante de todo el alboroto.

Fuera de los mencionados platillos preparados a partir de los pulpos, los humanos comunes saben poco de dichos animales marinos. Es un buen momento para conocer más de ellos.

El nombre científico del pulpo es ‘octopoda’, palabra griega que significa ‘ocho pies’ (octó es ocho y podós es pies). Forma parte de los moluscos cefalópodos.

Antes de seguir se debe entender qué es un molusco y un cefalópodo. El mollusca (del latín molluscus, que significa ‘blando’) es uno de los filos más grandes del reino animal. Son seres invertebrados de cuerpo blando, desnudo o con un caparazón encima. Hay los especímenes que viven en tierra y otros son marinos, siendo éstos últimos mayoría.

Los tres elementos con los cuales se distinguen los moluscos son:

Un pie muscular (tentáculo)
Una concha (generalmente de naturaleza calcárea)
La rádula, su órgano de alimentación, formada por una hilera de dientes quitinosos curvos

Los moluscos suelen adaptarse a diversos hábitats, aunque prefieren los climas templados y cálidos. Existen especies de todo tipo de tamaño, desde los que miden de 1 a 20 centímetros, hasta los que alcanzan 18 metros.

Dentro del filo mollusca hay varias clases, una de ella la Cephalopoda, más conocido como cefalópodo, nombre griego que significa ‘pies en la cabeza’ (‘cephalo’ es cabeza, ‘podós’ es pies).

Los cefalópodos son un grupo avanzado en cuanto a estructura y fisiología. Son carnívoros, cazadores de otros animales, aunque también presa de otros más (el humano incluido). Los calamares, sepias, nautilos (únicos con concha) y pulpos conforman esta clase.

Y dentro del sector Cephalopada ubicamos la orden Octopoda, en el cual están los pulpos. Estos animales marinos de ocho tentáculos (cada uno con par de filas de ventosas) y una cabeza con par de ojos y cerebro desarrollados, tienen la capacidad de camuflarse, ya sea con fines de cacería o de eludir a sus depredadores.

La alimentación principal de los octópodos consiste en crustáceos y otros moluscos, los cuales generalmente captura por la vía de la emboscada. Pero si los pulpos ven a uno de sus enemigos naturales al acecho, aspiran agua y la expelen con fuerza a través de un embudo, lo que da una propulsión a chorro para poder huir.

Como medida adicional, expulsan una nube de tinta que alojan en una bolsa en su interior. Dicha sustancia funciona para dificultarles la visión a los depredadores. En algunas especies llega a tener efecto paralizante sobre órganos sensoriales.

Los octópodos tienen un cerebro bien desarrollado y al igual que los calamares, sus ojos son grandes, complejos, cristalinos y con visión aguda. Suelen sentirse atraídos por los colores claros. Las ventosas de sus pies son pegajosas y convergen en el pico. Cuentan, además, con tres corazones, dos branquias, su saco de tinta y un sifón que les ayuda a cambiar de dirección al impulsarse a gran velocidad.

Usan sus tentáculos para fines de apareamiento, concretamente el tercero lo utiliza el macho como un órgano copulador, lo introduce bajo el manto de la hembra para depositar el esperma. Los machos abandonan a las hembras y ellas ponen hasta 150 mil huevos en dos semanas. Ellas cuidan de sus retoños hasta que nacen.

Las crías de pulpos suben hasta la superficie del mar y se unen al plancton durante un mes. Después, ya más desarrollados, siguen su vida por separado.

Estos octópodos han demostrado ser muy inteligentes. Está demostrado que ellos aprenden con rapidez, sortean obstáculos y resuelven problemas. La principal característica sobre su comportamiento es (y así podríamos nombrarlo) la prudencia. Aprovechando sus desarrollados ojos, ve fijamente el entorno y comprenden qué tan peligroso o no es.

La esperanza de vida de los pulpos es corta. Hay especies que sólo duran seis meses, mientras otras, en condiciones excepcionales, alcanzan los cinco años.

A grandes rasgos estas son las características de los octópodos. Y no hagan caso a aquellos que erróneamente han escrito sobre ellos llamándolos incluso ‘crustáceos’.

Hasta la próxima.

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