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viernes, 3 de septiembre de 2010

Dehesa, el fútbol y el deporte

Hace cuatro meses nos llevamos la desagradable noticia de la muerte de Carlos Monsiváis, un reconocido escritor e intelectual. Ahora nos venimos a enterar que otro gran conocedor del mundo y de la vida se ha ido. Falleció Germán Dehesa (1944-2010), quien en el territorio de los vivos fue un apasionado de la literatura, las artes, pero también de los deportes, en especial del fútbol.

El también periodista nunca ocultó su afición por los Pumas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), entre otros motivos por tratarse del equipo de su alma Mater. Gozó los seis títulos de Primera División conquistados por los auriazules, y sufrió las malas temporadas, algunas con coqueteos al descenso.

Y así como apoyó a los Pumas, criticó a su manera a los violentos hinchas barra brava de los felinos del Pedregal cuando hacían desmanes. A una de sus columnas sobre fútbol llegó a titular ‘Por el espíritu habló la peor raza’, tras una de las fechorías de esos pseudoaficionados.

La Selección mexicana de balompié no se salvó de los irónicos comentarios del autodenominado ‘Charro Negro’, en particular de quienes la manejan, los lúgubres y a la vez torpes ‘femexfutos’ (nombre dado por él mismo a los miembros de la Federación Mexicana de Fútbol –FMF o Femexfut-).

Meses antes del Mundial Sudáfrica 2010, en el programa Los Capitanes, de la cadena de televisión deportiva ESPN, Dehesa tuvo una de sus más recientes y célebres opiniones sobre el Tricolor, acerca de unas polémicas palabras del entonces técnico nacional, Javier Aguirre.

No se limitó a hablar de balompié. Fue un declarado espectador del fútbol americano y seguidor del equipo de Washington que, a diferencia de los Pumas, le ha dado más decepciones que gozos. Él llegó a decir, “soy un devoto aficionado de los Pieles Rojas de Washington que tienen como 30 años de no ganar nada. Cada temporada pienso que ahora sí nos va a tocar (ganar el Súper Tazón)”.

Incluso portó la antorcha olímpica en el recorrido mundial del fuego sagrado antes de los Juegos de Atenas 2004. Previamente fue a los Juegos Olímpicos de Sydney 2000 invitado por la cadena Televisa. Viajó a Australia con todo y familia, lo que dio marco a una anécdota simpática que contó en su columna La Gaceta del Ángel, del periódico Reforma.

Estaban en su habitación del hotel él y su hijo más chico ‘El Bucles’. Germán encendió la televisión para entretenerse con su vástago. Menuda sorpresa se llevaron al toparse con un canal porno. El niño, en ese entonces de aproximadamente cinco años, le preguntó a su padre qué era lo que veían. Al ‘Charro Negro’ sólo se le ocurrió decir que era un tipo de lucha grecorromana de exhibición.

El moconete siguió viendo las escenas tan explícitas y manifestó categórico su desagrado por ese deporte en específico. Germán aseveró sus dudas sobre si ‘El Bucles’ mantendría esa aseveración durante varios años, insinuando que quizá en el futuro sí le guste y hasta lo practique.

Son múltiples las anécdotas de Dehesa vinculadas al deporte (y sí, hubo gente que preguntó '¿qué hacía Germán en ESPN?'), pero ya no se darán más. El ‘Charro Negro’ se ha ido a hacerle compañía a Monsiváis, Gabriel Vargas, Alejandro Aura (uno de sus comparsas de aventuras literarias), José Saramago, entre otros grandes pensadores que se adelantaron en el camino.

Nos queda de legado todos sus escritos, libros y textos periodísticos embellecidos por su característico sarcasmo. Los mundos de la literatura, el arte, el periodismo y sí, el deporte también, lo echarán de menos.

Que en paz descanse, Germán Dehesa.

Hasta la próxima.

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